El partido por la fecha 32 de La Liga estuvo marcado por una decisión arbitral controvertida que generó indignación en el estadio de Vallecas y desató críticas de jugadores y dirigentes.
Un polémico arbitraje acaparó la atención en Vallecas durante el empate 3-3 entre Rayo Vallecano y Real Sociedad, por la fecha 32 de la Liga de España. La jugada clave ocurrió a los 73 minutos, cuando el VAR intervino para anular un gol del equipo local y sancionar un penal en contra, cambiando el rumbo del partido y generando un fuerte malestar dentro y fuera del campo.
En primera instancia, Andrei Rațiu recuperó un balón que pareció limpio sobre Pablo Marín. La acción continuó y el Rayo culminó un contraataque con un gol de Pedro Díaz que significaba el empate transitorio 2 a 2. Sin embargo, antes de validar el tanto, el VAR convocó al árbitro José Luis Guzmán Mansilla para revisar un supuesto contacto previo. Tras varios minutos, el fallo final fue drástico: gol anulado para el Rayo, penal para la Real Sociedad y tarjeta amarilla para Rațiu. Mikel Oyarzabal ejecutó el penal y estableció el 3-1 parcial para el conjunto vasco, lo que provocó silbidos, protestas y un clima de indignación generalizada en el estadio.
La bronca no terminó con el pitazo final. En el túnel de vestuarios, el director deportivo del Rayo, David Cobeño, increpó al cuerpo arbitral con frases como “Estáis jugando con el pan de mi casa” y “nos estamos jugando la vida”, que quedaron reflejadas en el acta. El episodio podría derivar en sanciones económicas y disciplinarias. Además, el delantero Sergio Camello expresó una crítica contundente: “Qué bonito era el fútbol cuando era fútbol… En lo que se está convirtiendo, esto es una mierda”, apuntando contra quienes, según su visión, están desnaturalizando el juego. El extremo Isi Palazón fue expulsado por protestar y calificó al árbitro de “sinvergüenza”, exponiéndose a una sanción de varios partidos.
Incluso en los palcos hubo tensión: el presidente del Rayo, Raúl Martín Presa, protagonizó un cruce con dirigentes vascos y luego debió disculparse. A pesar del contexto convulsionado, el partido tuvo un desarrollo vibrante. La Real Sociedad se había adelantado con autoridad, mientras que el Rayo respondió con intensidad en el complemento. Tras el 1-3 del polémico penal, el equipo local descontó con un gol de Florian Lejeune a los 39 minutos del segundo tiempo y, ya en tiempo añadido, logró el empate definitivo gracias a Alemão, celebrado con efusividad por jugadores e hinchas. Sobre el final, el VAR anuló un posible 4-3 para el local por una mano de Rațiu en la acción previa.
El 3-3 final dejó sensaciones encontradas: para el Rayo, un punto con sabor a reivindicación tras una decisión que consideró injusta; para la Real, la frustración de haber dejado escapar una ventaja de dos goles.
