El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó a Irán a contactarlo por teléfono para negociar el fin del conflicto, mientras el canciller iraní, Abbas Araqchi, viaja a Moscú en busca de respaldo político.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que Irán puede “llamar por teléfono” si desea negociar el fin de la guerra que ambos países mantienen desde hace casi dos meses. En declaraciones al programa “The Sunday Briefing” de Fox News, Trump subrayó que Teherán no puede poseer armas nucleares, en un contexto de estancamiento diplomático y tensiones persistentes.
“Si quieren hablar, pueden venir a nosotros o pueden llamarnos. Ya saben, existe el teléfono. Tenemos líneas seguras y confiables”, dijo Trump. “Ellos saben qué debe incluir el acuerdo. Es muy simple: no pueden tener un arma nuclear, de lo contrario no hay razón para reunirse”, agregó.
Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, intensificó sus gestiones diplomáticas. Luego de una escala en Pakistán, partió hacia Moscú, donde tiene previsto reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, en busca de respaldo político en medio del conflicto.
Irán ha exigido durante mucho tiempo que Washington reconozca su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos, algo que las potencias occidentales consideran orientado al desarrollo de armas nucleares. Las posibilidades de reactivar negociaciones directas se redujeron cuando Trump canceló una visita a Islamabad de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, argumentando costos elevados y una propuesta iraní insuficiente.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, se encuentra bajo un frágil alto el fuego que detuvo los combates a gran escala, aunque sin avances hacia un acuerdo definitivo. La guerra ya dejó miles de muertos, impulsó el aumento de los precios del petróleo y alimentó la inflación global.
Irán reclama el levantamiento del bloqueo marítimo impuesto por Estados Unidos como condición previa para cualquier negociación. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró esa posición al afirmar que Teherán no aceptará “negociaciones impuestas” bajo amenazas o sanciones.
La disputa también se extiende al estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Teherán ha restringido el tránsito en esa zona, mientras que Washington respondió con un bloqueo a los puertos iraníes. En sus gestiones, Araqchi mantuvo conversaciones en Omán y Pakistán sobre seguridad regional y posibles compensaciones.
Las diferencias entre Washington y Teherán van más allá del plano nuclear. Trump busca limitar el apoyo iraní a aliados regionales como Hezbollah y Hamas, además de restringir su capacidad de desarrollar misiles balísticos. Irán, en cambio, exige el levantamiento de sanciones y el fin de los ataques israelíes contra sus aliados.
En el plano interno, Trump enfrenta presiones para poner fin a un conflicto impopular, en medio de una caída en sus niveles de aprobación. Aun así, endureció su postura y aseguró que Estados Unidos tiene ventaja en la negociación. “Tenemos todas las cartas”, insistió.
Los intentos previos de diálogo no lograron avances. A comienzos de abril, en Islamabad, el vicepresidente estadounidense JD Vance encabezó una delegación que conversó con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, pero las negociaciones concluyeron sin acuerdo. Tras la cancelación de la última ronda, dos aviones militares estadounidenses abandonaron Pakistán, lo que reforzó la percepción de un freno en las gestiones directas.
El canciller pakistaní, Ishaq Dar, anunció el levantamiento de restricciones en la zona de alta seguridad de Islamabad, donde se habían realizado contactos entre ambas delegaciones, lo que sugiere que no hay perspectivas inmediatas de nuevas negociaciones cara a cara. Sin embargo, Pakistán continúa ofreciendo su mediación.
