Una coalición de 19 grupos envió una carta al CEO de Meta, Mark Zuckerberg, expresando su preocupación por las funciones de reconocimiento facial y búsqueda de datos en tiempo real de los lentes Ray-Ban con IA.
Las gafas inteligentes Ray-Ban, desarrolladas por Meta, se encuentran bajo escrutinio por parte de organizaciones defensoras de los derechos civiles y la privacidad digital. En una carta dirigida a Mark Zuckerberg, CEO de Meta, 19 entidades, entre las que se encuentran EPIC, Fight for the Future, Mijente y Color of Change, advirtieron sobre los riesgos que suponen las nuevas capacidades de inteligencia artificial integradas en el dispositivo.
Según la misiva, las gafas permiten identificar rostros en tiempo real, buscar información sobre las personas en Internet y mostrar datos personales mientras el usuario las observa. Las organizaciones argumentan que esta combinación de funciones facilita la vigilancia encubierta a una escala sin precedentes, ya que los lentes no tienen señales visuales claras que indiquen cuándo están grabando o procesando datos.
El principal punto de preocupación es que la tecnología podría utilizarse para rastrear movimientos, identificar participantes en protestas o recopilar información personal de individuos sin su conocimiento o consentimiento. La carta subraya que, a diferencia de las polémicas Google Glass, las gafas de Meta incorporan reconocimiento facial activo y búsqueda en tiempo real, funciones que consideran un avance significativo en la potencial invasión a la privacidad.
Además, las organizaciones destacaron el historial de Meta en el manejo de datos personales y el precio más accesible de los lentes (menos de 300 dólares), lo que, en su visión, amplía el alcance de los posibles riesgos. Solicitan a la compañía que suspenda las funciones de reconocimiento facial y búsqueda instantánea hasta que se establezcan salvaguardas y regulaciones adecuadas, y exigen mayor transparencia sobre el procesamiento y almacenamiento de la información capturada.
Hasta el momento, Meta no se ha pronunciado públicamente sobre las demandas y continúa promocionando las capacidades de IA de sus gafas como innovaciones para el uso cotidiano. La presión de estos grupos podría impulsar un debate más amplio sobre los límites éticos de la tecnología wearable.
