Cientos de ciudadanos salieron a las calles en varios barrios de La Habana para denunciar los cortes de electricidad que afectan a la población, especialmente a los adultos mayores, en el contexto de la escasez de combustible.
Una serie de protestas se registraron en La Habana durante la noche del miércoles, mientras la ciudad enfrenta los peores apagones rotativos en décadas. Los cortes de electricidad, que en algunos barrios superaron las 40 horas, llevaron a cientos de ciudadanos a bloquear carreteras con montones de basura en llamas, golpear cacerolas y corear consignas como «¡Enciendan las luces!» y «¡El pueblo, unido, jamás será derrotado!».
La agencia Reuters documentó el testimonio de varios manifestantes. Rodolfo Alonso, un empleado estatal del barrio de Playa, explicó que decidió protestar después de que su comunidad quedara sin electricidad durante más de 40 horas: «Vivo en una comunidad con muchos ancianos, muchos de ellos postrados en cama. La comida se nos echa a perder». «Empezamos a golpear cacerolas para ver si nos daban tan solo tres horas de electricidad. Es todo lo que pedimos. Esto no es un problema político», agregó.
En algunos casos, el restablecimiento del suministro eléctrico en zonas de congregación llevó a que las multitudes se dispersaran rápidamente. La policía mantuvo una fuerte presencia, pero en gran medida se mantuvo al margen de las movilizaciones.
Otra ciudadana, Irailda Bravo (38), expresó que se unió a una protesta pacífica en Marianao después de dormir en la puerta de su casa durante días, obligada a abandonarla por el calor. «Sabemos que la situación en el país es caótica. Pero tenemos hijos pequeños. Tenemos que trabajar. Tenemos una vida. Necesitamos descansar, y no podemos», sostuvo.
La crisis energética se ha agravado desde enero, cuando el presidente estadounidense Donald Trump impuso nuevas sanciones y amenazó con aranceles a cualquier nación que suministrara combustible a la isla. Trump anunció recientemente en su red Truth Social que mantendrá conversaciones con Cuba, calificando a la isla como «un país fallido» y afirmando que «pide ayuda». «Cuba pide ayuda, ¡y vamos a hablar! Mientras tanto, ¡me voy a China!», escribió.
