La familia de Aníbal Cepeda, de 72 años, dio el último adiós en medio del dolor y exige justicia. La Justicia investiga un posible móvil económico y mantiene detenido a un sospechoso.
La familia de Aníbal Cepeda, el jubilado de 72 años hallado descuartizado en Río Gallegos, despidió sus restos este miércoles en medio de una profunda conmoción. “Fue un final aberrante”, expresaron durante el velatorio, mientras la Justicia avanza en la investigación con un único detenido, Marcelo Félix Curtti, y se indaga un posible móvil económico.
Isabel Brito, nuera de la víctima, relató el impacto que vive la familia: “Estamos muy tristes, muy dramático todo. No creíamos que íbamos a encontrarnos con esto”. La mujer también reforzó la hipótesis de que el crimen podría estar vinculado a cuestiones económicas. “Merecía disfrutar su jubilación, era su vida y su plata. Se la arrebataron como a un perro”, sostuvo.
Según información de La Opinión Austral, el velatorio se extendió hasta las 17:00 horas del miércoles y los restos fueron cremados en el cementerio local, con la intención de trasladarlos a Mendoza, provincia natal de Cepeda.
La desaparición de Cepeda fue denunciada el 4 de mayo por una amiga cercana, aunque la familia había perdido contacto desde el 20 de abril. Brito explicó que inicialmente no hubo mayor alarma porque Cepeda solía ausentarse para cazar o pescar, actividades que realizaba con frecuencia. Al confirmarse la gravedad del caso, sus familiares viajaron a Santa Cruz.
Cepeda nació en San Juan y se crió en Mendoza. De adulto se radicó en la Patagonia, donde trabajó décadas en la industria petrolera. Se jubiló hace un año y medio y mantenía una vida activa. “Era un hombre muy activo, muy sano, no quería jubilarse”, recordó Brito en diálogo con LU12 AM680.
La familia está dividida entre Buenos Aires y Mendoza. Sus hijos mayores, Cristian y Sebastián, viven en Buenos Aires, mientras que Cintia, la menor, reside en Mendoza junto a su madre. Pese a la distancia, el contacto era constante y Cepeda viajaba seguido para visitarlos.
En Río Gallegos, el jubilado alquilaba una vivienda y llevaba una vida tranquila, frecuentando el casino y cafeterías. El clima local beneficiaba su salud, ya que padecía asma. La decisión de establecerse en el sur se debió a las amistades construidas en la Patagonia y la pérdida de vínculos en Mendoza.
La causa es investigada por la Justicia local con intervención de la policía y la División de Investigaciones (DDI). Una de las hipótesis principales es el móvil económico, debido a movimientos en su tarjeta de débito realizados por vecinos. También se evalúa un posible vínculo con una indemnización que Cepeda cobró en 2024, aunque la familia descarta esa línea porque el dinero se usó para comprar una camioneta.
“Pedimos justicia. Esto no lo hizo solo. No se entiende cómo alguien pudo hacer algo así”, expresó Brito sobre la confesión del detenido. La familia cuenta con representación de un abogado penalista en Río Gallegos. “Aníbal siempre estuvo acompañado, tiene hijos, nietos, hermanos. Destruyeron una familia”, concluyó.
