Ricardo Flammini, titular de la marca en el país, evaluó la situación actual del sector, caracterizada por alta disponibilidad de unidades y precios negociables, aunque con rentabilidad baja para los concesionarios.
En el marco del lanzamiento de un nuevo modelo, Ricardo Flammini, Presidente de Nissan Argentina, brindó un análisis detallado sobre la situación actual del mercado automotor local. Con una larga trayectoria en la industria, el ejecutivo se refirió a los desafíos y oportunidades del sector en un contexto de cambios.
Flammini señaló que, si bien el primer trimestre estuvo por debajo de las expectativas en cuanto a demanda de patentamientos, existe una «altísima disponibilidad» de vehículos. «Marzo tuvo alrededor de 46.000 vehículos patentados pero la venta a concesionarios fue de 41.000», indicó, explicando que esto refleja un reacomodamiento de stocks ante una demanda menor a la estimada.
El directivo vinculó parte de la caída en las ventas al tipo de cambio actual, afirmando que un dólar a $1.380 hace que los autos en dólares resulten caros, pero también facilita la importación. Esta situación, sumada a la alta oferta, genera, a su juicio, un escenario favorable para el consumidor. «Sinceramente, hoy es un buen momento para comprar un auto», declaró, argumentando que más allá del precio sugerido, los concesionarios tienen libertad para negociar y están ofreciendo incentivos adicionales.
Respecto a la financiación, Flammini reconoció que las tasas son altas y que las promociones sin interés están siendo subsidiadas por las propias automotrices para mover los stocks. Además, consideró que no ve espacio para aumentos de precio en el corto plazo, lo que contribuiría a una mayor estabilidad. «En nuestra industria los precios de transacción… indican que hubo deflación. Es mi opinión», subrayó.
El presidente de Nissan Argentina también se refirió a la situación de los concesionarios, cuya rentabilidad, que fue muy alta durante la época de restricciones, ahora es muy baja. Aseguró que desde la empresa monitorean la situación para evitar rentabilidades negativas, aunque descartó una ola de quiebras como la ocurrida a fines de los 90. «Los concesionarios tienen que reestructurar su situación de stocks», aclaró.
Finalmente, Flammini hizo referencia al cambio de rol de la filial local, que pasó de ser una terminal fabricante a un importador tras la decisión de mudar la producción de la pick-up Frontier a México, y mencionó la inquietud del sector por la demorada renovación del acuerdo ACE 55 con el país norteamericano.
