La Copa del Mundo está llena de anécdotas que van más allá del juego. Desde el origen del icónico uniforme de Brasil hasta la inesperada ausencia de India y un partido cargado de simbolismo político, repasamos algunos capítulos curiosos de la historia del torneo.
La camiseta amarilla de Brasil es un símbolo global del fútbol, pero no siempre fue así. Hasta el Mundial de 1950, la ‘Seleção’ vestía de blanco. La derrota ante Uruguay en el ‘Maracanazo’ impulsó un cambio. En 1953, un concurso público organizado por la Confederación Brasileña de los Deportes recibió 301 propuestas. El ganador fue Aldyr García Schlee, de 18 años, quien ideó la combinación que perdura: camiseta amarilla y verde, pantalón azul y medias blancas, representando los colores de la bandera.
Otro hecho singular ocurrió previo al mismo Mundial de 1950. India, que se había clasificado sin jugar, renunció a participar. La FIFA exigía que los jugadores usaran calzado, pero la mayoría del equipo acostumbraba a jugar descalzos. Al no aceptar la norma, India declinó su plaza y nunca más volvió a jugar una Copa del Mundo. Esta baja, sumada a la de varios equipos europeos, redujo el torneo a 13 participantes, dejando un grupo con solo dos equipos: Uruguay y Bolivia.
La política también marcó la historia del torneo. En el Mundial de 1974, en plena Guerra Fría, se enfrentaron las dos Alemanias: la Federal (RFA) y la Democrática (RDA). Fue el único partido oficial entre ambas naciones divididas por el Muro de Berlín. Contra todo pronóstico, la RDA, con un gol de Jürgen Sparwasser, venció 1-0 a la futura campeona del mundo. El resultado fue celebrado como un triunfo propagandístico del bloque oriental.
