El exjugador, figura histórica del deporte sudamericano, murió a los 68 años en Brasil. Poseía el récord de puntos en Juegos Olímpicos y fue un símbolo de lealtad a su selección nacional.
Oscar Schmidt, la leyenda brasileña del básquet conocida como «Mano Santa», falleció a los 68 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio en un hospital de Brasil. El deportista luchaba desde hacía más de 15 años contra un tumor cerebral.
Nacido en Natal en 1958, Schmidt desarrolló una carrera que se extendió por casi tres décadas (1974-2003). Es reconocido como el máximo anotador en la historia del básquet, con 49.737 puntos, un registro que fue superado recientemente por LeBron James. Schmidt construyó su cifra jugando en clubes de Brasil, Italia, España y, principalmente, con la selección de Brasil.
Su huella en los Juegos Olímpicos es histórica: participó en cinco ediciones consecutivas (entre Moscú 1980 y Atlanta 1996) y anotó 1.093 puntos, un récord que aún permanece vigente. Su trayectoria lo llevó a ser incluido en el Salón de la Fama de la FIBA y del Naismith Memorial en Estados Unidos, a pesar de no haber jugado en la NBA.
En 1984, Schmidt fue seleccionado por los New Jersey Nets, pero rechazó el contrato. En esa época, las reglas de la FIBA impedían a los jugadores de la NBA representar a sus países. «Jugar por mi país valía más que cualquier cheque», declaró en su momento. Su lealtad fue recompensada con la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987, donde Brasil venció a Estados Unidos en su casa, con una actuación destacada de Schmidt, quien anotó 46 puntos.
