«Hermanas de sangre»: anatomía de un vínculo que, con humor, invita a repensar, abrazar y tal vez perdonar

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“Hoy las ideas del hipismo sobreviven resignificadas en la diversidad sexual, el ecologismo, en la crítica al consumo y en la búsqueda de sentido por fuera del éxito económico”, dice Jessica Schultz, autora y protagonista de “Hermanas de sangre”.

Junto con Estela Garelli en el escenario y dirección de Carlo Argento, la obra se presenta el martes próximo en el Paseo La Plaza en el ciclo de “Teatro, humor y música judía”. Está ambientada en los años 60, cuando dos hermanas se encuentran en duelo por la reciente muerte de su madre. Mientras intentan repartir la herencia familiar, surgen interpretaciones diametralmente opuestas de la historia familiar. Cuenta con música original de Diego Mizrahi y los músicos en escena Gustavo Bulgach y Matías Demianiuk. Conversamos con las actrices.

Periodista: ¿Cómo fue esta inspiración para escribir la obra luego de presentar con éxito “Berlín en Buenos Aires”

Jessica Schultz: Luego de esa obra dramática, necesitaba escribir una comedia. Sobre todo porque la escribí en pandemia, lo que me ayudó a atravesar esa trágica experiencia de una manera creativa. Rescaté una antigua idea de desarrollar la relación entre dos hermanas que van develando secretos familiares cuando se reúnen en la casa de los padres para repartirse la herencia. Partí de una historia familiar conocida y fui creando los personajes de estas dos hermanas diametralmente opuestas en sus maneras de ser, de concebir la vida, las relaciones y la tradición familiar. En ese contraste habitan las situaciones hilarantes, en la forma en la que cada una se identifica o no con la historia familiar, los secretos que se develan y las decisiones que deben tomar.

P.: Está ambientada en los 60, ¿Cómo pensaron la caracterización de época a nivel de vestuario, escenografía y actuación?

J.S.: Nuestro vestuarista Juan Miceli seleccionó las prendas, y no fue fácil dar con ellas, ya que debían respetar no solo la época sino la idiosincrasia de cada una: Hanna, mi personaje, es muy conservadora y a pesar del fuerte impacto de la moda de los 60 es muy clásica. Myriam, el personaje de Estela Garelli, es una mujer de espíritu libre que abrazó el hipismo. Sin embargo a raíz de las transformaciones que ambas experimentan durante la obra, el vestuario debió acompañar esos cambios. La escenografía creada por Alejandro Mateo, recrea un departamento antiguo de una familia de comerciantes de clase media, montado previamente a la década del 60. Es la casa familiar donde ellas nacieron, de manera que los muebles son antiguos de madera oscura. La utilería, acorde al tipo de familia, representa el gusto que tenía Margarita, la madre, por tener mucha vajilla y varios manteles ya que en su juventud en Polonia había sido muy pobre. En cuanto a la actuación, cada personaje se ve atravesado por la relación que cada una tuvo con su madre. En el mío, fuertemente identificada con el costado más conservador de la madre y se horroriza por la manera de ser de Myriam identificada con el espíritu de esa madre y por los vientos de libertad de la década de los 60. Nuestro director Carlo Argentó trabajó con nosotras en esas diferencias que podían hacer que nuestros personajes fueran queribles en sus debilidades.

Estela Garelli: El director estableciò una lìnea de trabajo que ayudò a que se construya esa època , desde las áreas artísticas hubo hubo una bùsqueda minuciosa de utilerìa, muebles y objetos alusivos a la època. En el caso de mi personaje, teníamos una imagen muy clara, la de Janis Joplin, en caracterización, que se fue adaptando a las imágenes nuestras de aquella época. En cuanto a la actuación , trabajamos mucho con Jessica sobre el vínculo físico, emocional, y de la infancia de estas dos hermanas. Jugamos, peleamos, bailamos, improvisamos muchísimo, para que todo eso luego se vea traducido en nuestros cuerpos, reacciones e historia compartida.

P.: ¿Cómo es ese vínculo fraternal y cómo se transforma?

J.S.: La obra comienza con un vínculo fragmentado por antiguos rencores no expresados, juicios acerca de la forma de pensar y vivir de cada una, celos por la relación que cada una tenía con la madre y mutuos reclamos. Estas diferencias se dirimen en el reparto de la herencia, de la mercadería remanente de la joyería familiar y los demás bienes. Las cosas y el dinero representan la medida del afecto que esa madre sentía por sus hijas, y por esto se enfrentan. Con el transcurrir de la obra se ven obligadas a tomar decisiones, no les queda más remedio que unirse en un objetivo común, cumplirle el sueño a Margarita y en ese devenir se van reconciliando a pesar de las diferencias.

E.G.: El vìnculo está atravesado por la distancia fìsica ,ya que no viven en el mismo paìs, por los rencores acumulados, por el amor que se tienen, por inferir que a una se la quiso o se la valoró màs que a la otra.

P.: ¿Cómo son esas interpretaciones opuestas de la historia familiar, esa vivencia que determina para cada quien cuál es la verdad?

J.S.: La interpretación de la historia familiar de cada personaje responde a su propia vivencia de su vínculo con la madre y con el padre y de los roles que cada una jugo dentro de la dinámica familiar. El enfrentamiento entre ambas las obliga a repensar su propia verdad acerca de esa historia y en ese juego comienza la “negociación”, por usar una palabra propia de ese lenguaje familiar.

E.G.: Justamente este es el punto fuerte de la obra, porque si bien ambas tienen una manera diametralmente opuesta de pensar y vivir la vida, en el devenir de la obra , a travès de todoooooo lo que sucede allì y de lo que se logra «poner en palabras», esto genera ,aùn a pesar de ellas mismas, la comprensiòn del «mundo» de la otra, de sus dolores, de sus miedos, de sus necesidades màs profundas, y eso crea una enorme empatìa entre ellas y entre él pùblico y ambas hermanas. Siempre hay identificación con una u otra de las dos pero muchos espectadores se van reflexionando en cuanto a la mirada que tienen sobre sus propios hermanos o hermanas. El humor recorre toda la obra , y entonces permite escuchar, repensar, abrazar y quizás perdonar.

P.: ¿Cómo se ve desde el presente ese pasado que prometía libertad y cambio social y que lectura hacemos hoy de eso? ¿Cuál es la vigencia de esas ideas?

J.S.: Hoy las ideas del hipismo sobreviven resignificadas en la diversidad sexual, el ecologismo, en la crítica al consumo y en la búsqueda de sentido por fuera del éxito económico. Sin embargo el concepto de libertad que proponía era un proyecto comunitario y en la actualidad se lo vincula a la experiencia individual. Muchas de esas conquistas culturales prosperaron en Occidente y seguimos queriendo cambiar el mundo, pero estamos en deuda con la promesa de la paz. En la obra ese ideal de libertad se vuelve un punto de tensión, sin embargo, nos muestra como un discurso de amor y libertad puede convivir con contradicciones que no anulen el amor fraternal.

E.G.: En este tiempo incierto en el que estamos viviendo a nivel mundial y en nuestra tierra, el ideal de libertad, humanismo e igualdad, sigue anidando en nuestros corazones , más allá de los líderes circunstanciales que están manejando el mundo. Soy una persona de fe, y creo que el humano más temprano que tarde entenderà que somos RED, y que destruirla es destruirse a sí mismo. Por eso seguimos apostando a que cada uno en su lugar aporte humanidad en el ámbito en que le toca o ha elegido estar.

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