El piloto de 23 años logró su primera victoria en la NASCAR Cup Series en el óvalo de Talladega, en Alabama, tras un espectacular accidente que involucró a 25 vehículos. Hocevar celebró de manera singular y devolvió al triunfo al equipo Spire Motorsports.
El piloto Carson Hocevar, de 23 años, consiguió el pasado fin de semana su primera victoria en la NASCAR Cup Series en el circuito de Talladega, Alabama. Lo hizo tras 91 intentos y en una carrera marcada por un accidente que involucró a 25 autos. Hocevar, que conduce el Chevrolet Camaro N°77 del equipo Spire Motorsports, evitó el choque en la vuelta 115 y se impuso tras 188 giros.
El accidente se desencadenó cuando Bubba Wallace (Toyota, 23XI Racing) impactó contra el muro mientras lideraba el pelotón. Solo cuatro autos no sufrieron consecuencias directas. Entre los afectados estuvieron Tyler Reddick, quien volvió a pista y provocó otra bandera amarilla, y los pilotos del Team Penske Ryan Blaney, Austin Cindric y Joey Logano. No se registraron lesiones.
Hocevar celebró de manera poco convencional: manejó la vuelta de honor sentado en el alfeizar de la ventanilla y, al llegar a la recta principal, detuvo el auto contra el muro para luego acelerar y hacer derrapes ante el público. El CEO de la categoría, Steve O’Donnell, calificó la celebración como una de las más geniales en sus 30 años como directivo.
El podio lo completaron Chris Buescher (Ford, RFK Racing) en segundo lugar y Álex Bowman (Chevrolet, Hendrick Motorsports) en tercero. El triunfo devolvió a la cima al equipo Spire Motorsports, que no ganaba desde 2019.
El piloto, nacido en Michigan, fue elegido rookie de la temporada dos años atrás y ya suma varios top 5 y top 10 en lo que va del calendario. Su victoria también generó festejos en la cadena de restaurantes Chili’s Grill&Bar, sponsor de su auto, que tiene más de 1600 sucursales.
Hocevar enfrentó controversias el año pasado, cuando en un livestream se refirió a la Ciudad de México como un “hoyo de mierda”. Fue multado con 50 mil dólares, que se donaron a organizaciones benéficas mexicanas, y debió completar un curso de sensibilidad cultural.
