Trabajadores de la planta cordobesa de Dioxitek denunciaron dos incidentes internos que habrían implicado exposición a dióxido de uranio, mientras la empresa niega las acusaciones.
La empresa Dioxitek S.A., de mayoría estatal y encargada de proveer combustible radiactivo para las centrales nucleares Embalse, Atucha I y Atucha II, enfrenta denuncias de sus trabajadores por presuntos incidentes de seguridad en su planta ubicada en el barrio Alta Córdoba, Córdoba.
Según informó el diario La Voz del Interior, empleados que pidieron reserva de identidad señalaron que ocurrieron al menos dos episodios: la rotura irreversible de una máquina y una presunta fuga de uranio a través de una tubería. Los denunciantes también afirmaron que los hechos no habrían sido reportados adecuadamente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ni a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).
Desde la conducción de Dioxitek rechazaron las acusaciones y cuestionaron la veracidad de las fuentes. El presidente de la firma, Federico Ramos Nápoli, negó categóricamente el incidente en redes sociales, asegurando que la operación cumple con todos los estándares de seguridad nacional e internacional.
Los trabajadores, por su parte, denunciaron presuntas prácticas irregulares en el tratamiento de residuos nucleares, como el lavado de indumentaria de protección sin tratamiento del agua residual, almacenamiento inadecuado de desechos potencialmente contaminados y falta de controles médicos periódicos sobre la exposición del personal.
Dioxitek, que depende del Ministerio de Economía, había informado en 2025 una producción récord de 190 toneladas de dióxido de uranio de grado cerámico, insumo estratégico para el sistema energético nuclear del país. La empresa proyecta un superávit de 775 millones de pesos sobre gastos operativos superiores a 25.500 millones, aunque los denunciantes sostienen que ese equilibrio financiero estaría acompañado por un deterioro en la política de seguridad, en una planta ubicada en zona urbana.
