Durante casi siete horas, el exvocero expuso ante el Congreso y respondió preguntas de la oposición, manteniendo su estilo chicanero y asegurando que no renunciará.
En su primer informe de gestión como jefe de Gabinete, Guillermo Adorni optó por mantener la estrategia de la victimización y evitó responder directamente sobre su patrimonio. Durante casi siete horas de exposición y preguntas de la oposición, el exvocero presidencial sostuvo su estilo chicanero y aseguró que “no va a renunciar”, agregando que todo será aclarado en la Justicia.
La sesión se desarrolló en un clima de tensión, con constantes cruces entre el funcionario y los legisladores opositores, quienes pidieron explicaciones sobre posibles inconsistencias en sus declaraciones juradas. Adorni, sin embargo, se limitó a repetir que su situación patrimonial está en manos de la Justicia y que confía en que se demostrará su inocencia.
El informe de gestión, que abarcó diversos temas de la administración pública, fue seguido con atención por los distintos bloques políticos. Mientras el oficialismo respaldó las explicaciones del jefe de Gabinete, la oposición calificó la presentación como “evasiva” y “falta de transparencia”.
