El economista Ricardo Arriazu identificó al mercado laboral del conurbano bonaerense como el riesgo clave para el programa oficial, por encima del tipo de cambio y la inflación. Destacó la disparidad entre sectores que crean divisas y los que generan puestos de trabajo.
En un seminario organizado por BlackToro Asset Management, el economista Ricardo Arriazu analizó los riesgos políticos del programa económico del Gobierno nacional. Según su visión, el principal desafío no se encuentra en el frente cambiario ni en la inflación, sino en la evolución del empleo en el Gran Buenos Aires, una zona electoralmente sensible.
«El desafío es la elección en el Gran Buenos Aires el próximo año», afirmó Arriazu, según publicó La Nación. El economista describió la transición actual con la frase: «La destrucción es más rápida que la creación». Explicó que sectores como la energía, la minería y la agricultura, impulsores del cambio de modelo, son intensivos en divisas pero no en mano de obra. En cambio, industrias como la manufacturera, la construcción y el comercio, que están perdiendo terreno, concentran una mayor cantidad de trabajadores y tienen un peso decisivo en el conurbano bonaerense.
Arriazu presentó cifras que respaldan su análisis: la tasa de empleo a nivel nacional cayó 0,7 puntos porcentuales interanuales, pero en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) la baja fue de 1,3 puntos, casi el doble. Para el economista, este deterioro localizado es significativo por su impacto en la prueba electoral más sensible para el oficialismo.
Sin embargo, Arriazu no proyectó un panorama pesimista a largo plazo. Estimó que, impulsada por Vaca Muerta, la Argentina podría exportar unos 32.000 millones de dólares en energía para 2030. En minería, destacó el proyecto Vicuña en San Juan, que a plena producción podría generar exportaciones de cobre por 25.000 millones de dólares anuales hacia 2032. En el sector agropecuario, sostuvo que una eventual eliminación de retenciones permitiría sumar casi 20.000 millones de dólares en divisas.
El presente, no obstante, se presenta más complejo. «La economía se planchó», resumió. Señaló que la construcción y el comercio son los únicos sectores con capacidad real de absorber empleo para amortiguar la caída en la industria, pero ambos siguen frenados por la política monetaria contractiva y las altas tasas de interés. «El Banco Central debería bajar la tasa», reclamó.
Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro, coincidió en el diagnóstico y señaló que el crecimiento actual es «claramente heterogéneo». Identificó a la clase media, en particular al empleado industrial del AMBA con relación de dependencia, como el sector más vulnerable de la transición.
Arriazu cerró su exposición con una mezcla de optimismo y advertencia. Dijo que, por primera vez, le asigna al programa económico una probabilidad de éxito del 50%, por encima del 30% que estimaba el año pasado. Pero marcó un límite claro: «Somos el país de las oportunidades perdidas. Si superás el cuello de botella de la próxima elección en el Gran Buenos Aires, no tengas duda: la Argentina cambia».
