Los autores Gastón Gorali y Andrea Ferrari presentan ‘Sindicato de Hermanos Menores’, una novela que aborda las dinámicas familiares desde la perspectiva del hermano menor, combinando comedia y reflexión.
Quién viaja adelante en el auto, quién hereda la ropa o quién elige la cama son solo algunos de los pequeños conflictos que marcan la vida de quienes tienen hermanos. Con humor y desparpajo, los autores Gastón Gorali y Andrea Ferrari ponen la lupa en esos vínculos en su nuevo libro ‘Sindicato de Hermanos Menores’ (Sudamericana), escrito desde la perspectiva del hermano menor.
La idea nació de la experiencia personal de Gorali, el más chico de cuatro hermanos. El autor y socio fundador del estudio de animación Mundoloco CGI relata que el lanzamiento es una divertida «reivindicación» personal. Recuerda un episodio de su infancia: «Mi mamá se llevó a mi hermano mayor a Disney y a mí me mandó con mi abuela a La Falda porque era muy chiquito y ‘no me iba a acordar’. Cuando vimos las fotos, caí en la cuenta de que ser el menor iba a ser un problema», bromea.
Esa sensación de recibir «lo que sobra» es la que vive Leo, el protagonista del libro. Según explica Andrea Ferrari, periodista y autora de literatura infantil y juvenil, Leo siente que «todo le llegó gastado: desde la ropa y los juguetes hasta la atención de los padres». Lejos de quedarse en la queja, la historia toma un tono de comedia. Cansado de ser ignorado, Leo busca unir a los hermanos menores del mundo en busca de justicia familiar, metiéndose en un lío tras otro.
Ferrari señala que el corazón del libro está en una pregunta que atraviesa a todos: ¿qué significa el lugar que ocupamos en la familia? «Si bien el protagonista es Leo, también vemos las miradas de los otros hermanos y cómo cada uno siente que de alguna forma le tocó ‘la peor parte’. El libro invita a pensar en los roles (ser mayor, menor o del medio) desde el humor, y cómo eso marca la identidad», explica.
«Todos estamos convencidos de que somos la víctima», resume Gorali, escritor, guionista y productor. La propuesta muestra que no hay un único relato posible dentro de una familia, sino miradas que conviven y se contradicen. «Lo hemos probado con chicos, adultos y gente grande: todos te explican por qué su lugar en la familia es el más complicado. El libro lo que hace es abrir esa conversación», agrega.
Ferrari cuenta que, al presentar el tema en colegios, se arman grandes debates entre los alumnos: «Todos querían opinar. ‘¡Mejor, mayor! ¡No, menor!’. Evidentemente se toca un punto delicado». «Lo tirás en una mesa y explota», coincide Gorali. «Todos tienen una posición tomada».
En ‘Sindicato de Hermanos Menores’ no hay una moraleja marcada, sino humor. «La novela juega con subir la apuesta hasta el disparate. El humor es una estrategia genial para trabajar con la literatura infantil, es una manera de acercarse a los chicos y hablarles de cosas a través de la risa. Cuando el lector se divierte, se metió en la historia», sostiene Ferrari, autora de ‘El complot de Las Flores’ y ‘Por el camino de Sherlock’, entre otros.
Gorali coincide y suma otra dimensión: la honestidad. «No queríamos ser condescendientes. Es contar tu verdad, por más disparatada que sea la historia». Esa combinación permite poner en palabras conflictos reales sin imponer una visión. «Las reglas que imponen los hermanos mayores son totalmente absurdas», dice Gastón, y ejemplifica con una anécdota familiar actual: «Mi hijo de 15 dice que su hermana nunca va a poder viajar adelante porque ‘la ley es que el mayor siempre va adelante’. Le digo: ¿de por vida? Y me dice: sí, ¡de por vida!».
El autor también recuerda situaciones de su infancia que luego fueron material para la historia: «Una vez me enojé tanto que armé una valijita y me fui de casa para ver cuánto tardaban en venir a buscarme… y nadie vino. Me quedé esperando a la vuelta, pero no bajó nadie. ¡Ni el perro!», recuerda entre risas. Además, cuenta que solo quería entrar al cuarto de su hermano mayor, un lugar prohibido donde descubrió su vínculo con la lectura: «Ahí tenía libros y cómics, desde Lucky Luke hasta Astérix, pasando por libros de Roberto Fontanarrosa. Creo que eso me conectó con las historias».
