Una orden ejecutiva del gobierno estadounidense integró formalmente a altos directivos de empresas de tecnología en la estructura de defensa, con el objetivo declarado de agilizar el desarrollo de sistemas autónomos y de inteligencia artificial.
El gobierno de los Estados Unidos, mediante una orden ejecutiva, otorgó rangos militares equivalentes a teniente coronel a cuatro altos ejecutivos de las empresas OpenAI, Meta y Palantir. La medida establece un marco legal para que estos profesionales dirijan directamente programas vinculados al desarrollo de armamento autónomo y sistemas de vigilancia fronteriza.
Según informó la Casa Blanca, la integración administrativa de estos civiles responde a la necesidad de reducir trámites burocráticos en la transferencia de tecnología hacia contratistas militares. El personal seleccionado tendrá acceso a niveles de seguridad clasificados para coordinar proyectos como el despliegue de enjambres de drones y sistemas automatizados de toma de decisiones.
Desde el Pentágono se argumentó que esta decisión busca mantener la superioridad tecnológica frente al avance de otras potencias en áreas como la computación cuántica aplicada a la defensa. La estructura implementada permitiría reducir significativamente los tiempos de implementación de actualizaciones de software críticas.
La orden también faculta a estos nuevos oficiales para requisar hardware civil en situaciones de emergencia nacional declarada. En paralelo, se busca automatizar la identificación de objetivos mediante el uso de reconocimiento facial a gran escala, procesando grandes volúmenes de datos de satélites y cámaras.
Como parte de la medida, se contempla la creación de centros de datos fortificados bajo jurisdicción militar exclusiva, que operarían de forma autónoma respecto a la infraestructura civil de internet para prevenir ciberataques. Los ejecutivos integrados deberán responder ante tribunales militares en caso de incumplimiento de los objetivos de defensa asignados.
