La misión de la NASA, la primera tripulada a la Luna desde 1972, logró observar la cara no visible del satélite y estableció una nueva marca de distancia recorrida por humanos en el espacio.
La misión Artemis II de la NASA marcó un hito histórico al realizar un sobrevuelo tripulado del lado oculto de la Luna, una región que no es visible desde la Tierra. El comandante Reid Wiseman describió la experiencia como la observación de cosas «que ningún ser humano ha visto jamás, ni siquiera Apolo».
Uno de los objetivos centrales de esta primera misión tripulada a la Luna desde 1972 era precisamente investigar esta cara oculta. Contrario a la creencia popular, esta zona recibe tanta luz solar como el lado visible, pero su singularidad radica en que siempre está orientada en dirección opuesta a nuestro planeta.
Además de este logro, la tripulación de Artemis II estableció un nuevo récord al convertirse en los seres humanos que más se han adentrado en el espacio, superando la marca de 400.171 kilómetros desde la Tierra que había establecido la misión Apolo 13 en 1970.
Antes de este hito tripulado, otras agencias espaciales habían explorado la zona. China envió con éxito las sondas Chang’e 4 en 2019 y Chang’e 6 en 2024, esta última con la tarea de recolectar y traer muestras a la Tierra para su análisis.
Tras su regreso, los astronautas no finalizan inmediatamente sus labores. Deben someterse a una serie rigurosa de evaluaciones físicas y chequeos médicos. «Tienen que hacer un montón de pruebas físicas, de chequeos de cómo están, antes de poder realmente tomarse sus vacaciones», explicó el astrónomo Guillermo Bosch. Este proceso es crucial para monitorear la adaptación del cuerpo humano tras la exposición a las condiciones extremas del espacio exterior.
