Los datos del INDEC revelan un avance del PIB del 4,4% anual, impulsado por exportaciones y consumo privado, mientras la inversión y el consumo público retroceden. La pobreza bajó al 28,2%, aunque los salarios registrados perdieron frente a la inflación.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó una serie de indicadores que, analizados en conjunto, delinean un panorama de crecimiento económico con marcadas diferencias entre sectores. El Producto Interno Bruto (PIB) del cuarto trimestre de 2025 avanzó un 0,6% desestacionalizado, consolidando un crecimiento anual del 4,4%.
Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por las exportaciones, que subieron un 5% trimestral, y el consumo privado, con un alza del 1,7%. En contraste, la inversión mostró una caída del 2,8% y el consumo público retrocedió un 1%. Dentro de la inversión, se observa una fuerte divergencia: mientras el equipo de transporte de origen nacional cayó casi un 30%, el importado aumentó un 13,5%.
A nivel sectorial, la minería y la intermediación financiera lideraron la expansión anual con incrementos del 8% y 24,7%, respectivamente. Por otro lado, la industria manufacturera y la construcción, sectores intensivos en empleo, presentaron resultados modestos o negativos. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de enero confirmó esta tendencia: la actividad creció un 1,9% interanual, con la agricultura (+25,1%) y la minería (+9,6%) aportando 1,7 puntos porcentuales de ese crecimiento.
En materia de ingresos, el índice de salarios de enero registró una suba nominal del 2,5%, por debajo de la inflación del 2,9%, lo que generó una pérdida de poder adquisitivo. Todos los componentes del sector registrado quedaron por debajo del aumento de precios. La excepción fue el sector no registrado, que trepó 4,4% mensual, aunque este dato refleja condiciones del mercado informal de meses previos debido al rezago metodológico con que se construye.
La pobreza, por su parte, bajó al 28,2% en el segundo semestre de 2025, desde el 31,6% del período anterior. Esta es la tercera baja consecutiva desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei. La mejora responde a que los ingresos familiares crecieron un 18,3% en la segunda mitad del año, mientras las canastas básicas subieron alrededor del 11%.
El panorama que emerge es el de una economía que avanza a dos velocidades: una vinculada a los commodities y las finanzas, y otra relacionada con el empleo formal, la industria y el comercio interno. La reducción de la pobreza se enfrenta al desafío de una dinámica inflacionaria que, de persistir, podría erosionar los avances si los salarios no consolidan una recuperación real sostenida.
