En Villa Devoto, un restaurante con cocina tradicional y parrilla al carbón combina gastronomía y deporte. Fue creado por padres del club para revitalizar el espacio y hoy es un punto de encuentro para la comunidad.
Un patio con parrilla y mesas estilo Mar del Plata da la bienvenida al Bodegón del Club Kimberley, en Villa Devoto. A través de grandes ventanales, desde el salón se observa la cancha de futsal donde niños y jóvenes entrenan. El lugar, que ofrece una propuesta de cocina tradicional porteña, tiene una particularidad: fue fundado en 2016 por un grupo de padres del club para reemplazar el antiguo buffet.
«Los socios somos cuatro padres cuyos hijos jugaron o juegan en el club. El restaurante es una fuente de ingreso para el club y nosotros nos hacemos cargo de gran parte de los servicios. El club tiene más actividad social, se da a conocer y convive muy bien con el bodegón», explicó Walter García Díaz, uno de los socios y ex chef ejecutivo de la cadena Marriott.
El diseño, a cargo de la decoradora y socia Eugenia Pires, incluye banderines y camisetas de fútbol. El Club Kimberley es reconocido por su tradición en baby fútbol y futsal, disciplina en la que participa en la Primera División de AFA. Muchos padres que llevan a sus hijos a entrenar se quedan a comer allí, y los niños suelen jugar en la cancha cercana mientras esperan.
«¿Te acordás de esos restaurantes tipo pizza-café con juegos para niños? Esto es lo mismo, pero con una cancha. Los nenes quieren venir a comer al club porque seguro se cruzan con amigos. Es una retroalimentación linda para la comunidad», agregó García Díaz sobre el espacio, con capacidad para cien personas.
La carta incluye platos clásicos como milanesa con hueso, buñuelos de acelga, bombas de papa, provoleta y cortes de parrilla. Algunos productos, como la entraña o la picaña, se ofrecen bajo la leyenda «A veces hay. A veces no». García Díaz define la propuesta como «clásica, que nunca pasa de moda».
«Acá podés estacionar tranquilo, no te tenés que vestir de gala para venir y comés por precios lógicos. La carta es corta, con productos que rotan y son frescos. Buscamos darle una vuelta de rosca a lo clásico», detalló. Entre los postres se encuentran vigilante, almendrado, Don Pedro y chocotorta. Como detalle para los más chicos, la cuenta llega acompañada de un arbolito con chupetines.
El bodegón abre de martes a viernes desde las 19 y sábados y domingos al mediodía. Los martes hay descuentos especiales para socios del club.
