Federico Legaz y Evangelina Flores, dueños del restaurante New Campo Argentino en Miami, cuentan cómo se alistan para el Mundial 2026 tras haber sido elegidos como el mejor local de cocina argentina por el público en el Miami New Times.
Federico Legaz (35) y Evangelina Flores (34) cuentan los días para el inicio del Mundial. Pero no solo esperan la pelota: esta pareja de argentinos espera repetir el éxito que los grandes eventos deportivos le han traído a su restaurante, un reducto en la “Little Buenos Aires” de Miami que eligen futboleros y otros comensales.
El año pasado, New Campo Argentino fue elegido el mejor restaurante argentino de Miami. “Nos votó el público en la lista del Miami New Times, un diario local muy bueno. El voto editorial lo ganó otro restaurante, pero nosotros ganamos el de la gente, que es el que más nos interesa. Esperamos este año estar a la altura y poder volver a competir”, dice Federico.
La historia detrás del local es de inmigración. Federico nació en Uruguay, donde su padre, arquitecto del barrio de Almagro, trabajaba en Punta del Este en los 90. Tras la crisis de 2001, su familia se mudó a Miami. “No fue fácil emigrar, pero me adapté rápido”, recuerda. Evangelina llegó a Estados Unidos como niñera en un programa de intercambio y, por la pandemia de 2020, se quedó en Miami. Un día fue a comer al restaurante, conoció a Federico, jugaron al truco y “me conquistó con el real envido”, bromea. Hoy, la pareja gestiona juntos el salón de un centenar de cubiertos.
El restaurante abrió en 1999 y fue pionero de la gastronomía argentina en Miami. Los padres de Federico lo compraron en 2005. “Campo Argentino había tenido su época de gloria, pero después se vino abajo”, señala. Para evitar trámites, mantuvieron el nombre y agregaron “New” al frente. “Arrancamos cocinando más casero y la gente empezó a venir”, dice. Apostaron a una cocina hogareña más allá de la parrilla, y en 2021 lanzaron los miércoles de milanesas. “El primer miércoles pedimos milanesas solo Eva, un amigo y yo. Hoy hay que reservar con anticipación”, asegura. Una milanesa grande cuesta 15 dólares y la “pizzanesa” (milanesa a la pizza) sale 35 dólares para hasta tres personas.
Federico explica que los costos de la carne en Estados Unidos son altos: “Una libra de carne (450 gramos) sale más de 20 dólares. Con un 20% de desperdicio, tenés que venderlo a tres veces más”. Por eso, aggiornaron la carta al estilo bodegón: sumaron sorrentinos, pastel de papas y sándwich de lomito. “Cuando prueban el lomito, te dicen ‘Este sándwich es una gloria’”, cuenta. Muchas recetas son de su mamá: “La salsa bolognesa, el puré de papas, los canelones… Todas son de ella”.
