Un innovador método desarrollado por biólogos estadounidenses emplea zarigüeyas con collares rastreadores para localizar y sacrificar pitones birmanas, una especie invasora que amenaza el ecosistema de Florida.
En 2022, un equipo de biólogos del Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte viajó a Florida para estudiar los hábitos de las zarigüeyas. Durante la investigación, desarrollaron un método para eliminar pitones birmanas invasoras, según informó Popular Science.
Los especialistas AJ Sanjar y Michael Cove colocaron collares de rastreo a zarigüeyas, pero descubrieron que muchas eran devoradas por pitones, lo que inicialmente representaba una pérdida económica (cada dispositivo costaba unos 1500 dólares). Sin embargo, esto derivó en una técnica para localizar a las serpientes: cuando una zarigüeya es devorada, el rastreador permanece en el vientre de la pitón, permitiendo su localización y sacrificio.
Actualmente, los biólogos colocan trampas para zarigüeyas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Crocodile Lake. A los ejemplares de más de 1,4 kilos se les coloca un collar de rastreo de 190 dólares. Los collares no requieren GPS; cuentan con un interruptor que emite una señal si el animal no se mueve durante seis horas.
Este verano boreal se planea liberar 200 zarigüeyas, período más eficaz para localizar a los reptiles que se preparan para la reproducción. Hasta ahora, se capturaron 18 pitones de entre 2,4 y casi cuatro metros, listas para reproducirse.
Según el Servicio de Parques Nacionales, las pitones birmanas han causado una disminución de más del 90% de los mamíferos de tamaño mediano en el Parque Nacional Everglades. La especie fue introducida en Florida mediante el comercio de mascotas en la década de 1980. Originaria del sudeste asiático, puede alcanzar más de 5,5 metros y pesar más de 90 kilos. Además, son portadoras de un parásito pulmonar perjudicial para especies nativas.
