El volumen, que reúne imágenes de manuscritos, cartas, libros y objetos de la colección Roemmers-Vaccaro, se presenta este viernes en la Feria del Libro. Incluye una fotografía inédita de Borges en Jerusalén.
El escritor argentino Jorge Luis Borges, que apoyó la creación del Estado de Israel tras el genocidio nazi en la Segunda Guerra Mundial, visitó en la ciudad de Jerusalén el Muro de los Lamentos con su primera esposa, Elsa Helena Astete Millán, invitados por el gobierno israelí. Fue ella quien, en 1969, tomó la foto en la que se ve al autor de Ficciones con gorro, abrigo y bastón en el lugar sagrado. Tras casarse en 1967, Borges y Astete se separaron en 1970.
“Volví con la convicción de haber estado en la más antigua y la más joven de las naciones, de haber venido de una tierra viva, alerta, a un rincón medio dormido del mundo”, sostuvo el escritor décadas antes de que el presidente Javier Milei orara conmovido ante el Muro.
La imagen forma parte del monumental libro Borges. La colección, que Alejandro Guillermo Roemmers y Alejandro Vaccaro presentarán este viernes, a las 19, en la Sala José Hernández, en la Feria del Libro. Luego, Roemmers hablará sobre su antología poética Todo lo inolvidable (Vinciguerra).
El volumen agrupa en doce secciones imágenes de mil piezas de las más de treinta mil de la colección Roemmers-Vaccaro: manuscritos, cartas (de Borges y de su madre, Leonor Acevedo Suárez), libros, dedicatorias, revistas, objetos, folletos y fotos. El prólogo lleva la firma del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Cada ejemplar cuesta $200.000 y se lo podrá encontrar en las cadenas de librerías Cúspide, Yenny y Galerna.
Además de la foto de Borges en el Muro de los Lamentos, el volumen incluye imágenes de portada del folleto El Pueblo Contra la Invasión Nazi, de 1938, donde se publicaron artículos de los integrantes del Comité Central contra el Racismo y el Antisemitismo de la Argentina, del que Borges formó parte, y de la plaqueta Tres poetas a Polonia, de 1941, con poemas de Borges, Carlos Mastronardi y Ezequiel Martínez Estrada.
Borges, que siempre estuvo a favor de la creación del Estado israelí y se carteó con el exprimer ministro David Ben-Gurión, dedicó dos poemas a Israel: “Israel, 1969” e “Israel”, incluidos en Elogio de la sombra. “Cuando empezó la Guerra de los Seis Días, me acuerdo que el primer día yo no estaba seguro de la victoria, dudaba como todos acaso dudábamos en Buenos Aires, pero estaba seguro de mi fervor a la causa de Israel”, dijo Borges en una entrevista de 1971 en Tierra de Israel. Testimonios Argentinos.
“Hablar sobre Borges e Israel… ¿qué puedo aportar yo que no haya sido ya objeto de atención por distintos investigadores? -se pregunta con humildad María Kodama en el prólogo de Borges, el judaísmo e Israel-. Conocemos toda su definida posición durante los penosos años de la segunda guerra mundial, y la persistente crítica que ejerció sobre esa barbarie nazi que tanto le dolía a él, que había aprendido alemán para leer a los filósofos y a los escritores, y que había llorado cuando advirtió que, sin darse cuenta, había leído todo un poema de Heine sin la habitual ayuda del diccionario. Todos hemos leído -o algunos leeremos- sus conferencias sobre Spinoza -el más puro de los filósofos-, sobre El libro de Job, sobre Agnon. Y los poemas dedicados a Israel y a su obligado andar -con el doloroso destierro de Una llave en Salónica-, provocan esa emoción tan particular sin la cual, para Borges, no había poesía, porque el verso debe provocar una emoción casi física, debe sentirse como la cercanía del mar o el amor de una mujer, decía”.
