Juan Tallón retrata con intensidad los días agitados de una pareja al borde del colapso en la víspera de sus vacaciones, en una narrativa que refleja la presión y la precariedad contemporáneas.
Los días previos a un cierre laboral suelen ser estresantes. Travis ocupa un puesto de responsabilidad en una revista, donde los rumores de despidos son frecuentes, reflejando la constante precarización del periodismo. La idea de quedarse sin trabajo lo inquieta, aunque nunca lo hayan despedido y se considere una pieza clave. Su esposa, Anne, intenta restarle importancia a sus preocupaciones, pero a su vez se angustia al encontrar la heladera vacía y no saber qué cocinarán esa noche.
Un viejo Mitsubishi familiar hace ruidos, el aire acondicionado no funciona en medio de una ola de calor de casi cuarenta grados, y su hijo Iván, aún un bebé, chilla sin consuelo. «Le suda el pelo a chorros, aunque en la cuna está solo con el pañal», se lee en la trama principal de Mil cosas, del autor español Juan Tallón. La novela relata los días agitados de una pareja en vísperas de unas vacaciones, donde las emociones se acumulan como en una olla a presión.
Anne tampoco encuentra alivio en su trabajo: pasa los días en una oficina atendiendo crisis y llamadas, mientras recibe mensajes desconcertantes de un compañero. Decisiones aparentemente insignificantes se agrandan por efecto de la mala suerte y, con el tiempo, ocasionan molestias enormes. «Las cosas pequeñas no son nada, y de golpe se vuelven notables», señala el narrador en tercera persona.
Extraños y a la vez unidos por una rutina que les exige resolver una batería de problemas, Anne y Travis se desploman en la cama, hundidos en la repetición y la abulia. Planifican todo al extremo, donde el olvido de un detalle puede desbaratar su aparente vida confortable. Existir se ha vuelto una carga pesadísima, con una interminable lista de pendientes.
El tráfico se contrae, se suceden pensamientos rotos y estafas electrónicas estallan entre celulares que queman en las manos. La pareja debe lidiar simultáneamente con situaciones desagradables en sus trabajos, planteándose si están perdiendo el control de sus vidas. Mil cosas es una de esas novelas que se leen de un tirón, cargada de adrenalina, sudor y suspenso.
Tallón, autor de ficciones como Rewind y Fin de poema, habla de personajes con agendas tan alborotadas que, de un minuto a otro, se convierten en juguetes del destino. Víctimas y verdugos de la Europa actual, donde «el calor convierte a la gente en pedazos», sus vidas transcurren bajo un ritmo frenético, acorde a la tensión dramática de personajes acorralados en un oscuro laberinto.
