En un partido lleno de emociones y polémicas arbitrales, el conjunto alemán se impuso por 4-3 en el Allianz Arena, sellando un global de 6-4 y un lugar en semifinales frente al PSG.
En un duelo de alta intensidad y alternativas, el Bayern Munich derrotó 4-3 al Real Madrid en el Allianz Arena, clasificándose a las semifinales de la Champions League con un global de 6-4. El partido, considerado un clásico moderno de la competición, estuvo marcado por los goles, las reacciones y una expulsión clave en los minutos finales.
El Real Madrid se adelantó sorprendentemente a los 35 segundos con un gol de Arda Güler, pero el Bayern reaccionó y mantuvo un pulso constante. La igualdad se rompió en el tramo final: con el marcador 3-2 a favor del equipo español, la expulsión de Eduardo Camavinga (doble amarilla) cambió el curso del encuentro. En los minutos de descuento, Luis Díaz y Michael Olise, con sendos golazos desde fuera del área, dieron la vuelta al marcador y la clasificación.
La derrota dejó al Real Madrid al borde de una segunda temporada consecutiva sin títulos, mientras que el Bayern, con Harry Kane como figura (llegó a 50 goles en la temporada), avanzará a medirse con el Paris Saint-Germain. El entrenador merengue, Álvaro Arbeloa, cargó duramente contra el árbitro Slavko Vincic por la expulsión de Camavinga, señalándola como el punto de quiebre de la eliminatoria.
El partido también dejó detalles individuales para el análisis: la efectividad goleadora de Kylian Mbappé (anotó el 3-2 temporal), los errores inusuales de porterías como Neuer y Lunin, y el alto ritmo ofensivo que ambos equipos mantuvieron durante los 90 minutos.
