Clínicas y farmacias reportan atrasos en los desembolsos de la obra social para jubilados, lo que genera restricciones en la prestación de servicios y suministros.
Proveedores de salud que atienden a afiliados del PAMI manifestaron preocupación por demoras en los pagos por parte de la obra social, lo que estaría impactando en la disponibilidad de ciertas prestaciones. Desde el sector privado señalan que los desembolsos correspondientes a marzo no se habrían completado, afectando la ocupación de camas y la provisión de insumos como prótesis de cadera.
Fuentes del sector farmacéutico indicaron a este medio que existiría una deuda pendiente de cobro por parte del PAMI que ascendería a aproximadamente $270.000 millones, un monto que incluiría saldos de los primeros meses del año. Esta situación obligaría a muchos establecimientos a financiar la operación con recursos propios o a través de endeudamiento.
La demora en los pagos también se reflejaría en los centros de salud públicos, que habrían visto incrementarse la demanda de atenciones, vacunas y medicamentos por parte de jubilados, según un relevamiento en distintas comunas del país. Intendentes del Conurbano bonaerense alertaron sobre una mayor presión en sus sistemas de salud primaria.
Desde la obra social de los jubilados no se han emitido declaraciones oficiales sobre los reclamos por los atrasos en los pagos. La situación se enmarca en un contexto de ajuste fiscal y búsqueda de equilibrio macroeconómico por parte del Gobierno nacional.
Distintos actores del sector sanitario han caracterizado históricamente a la financiación del PAMI como un problema estructural, con ciclos de déficit que derivan en pagos atrasados a las clínicas y farmacias con las que trabaja. El resultado suele ser la restricción de servicios por parte de los prestadores privados para evitar pérdidas económicas.
