En un escenario internacional complejo, los movimientos en los precios de la soja y sus derivados no siguen los patrones históricos, generando interrogantes entre los inversores.
En un contexto global marcado por la incertidumbre, los refugios tradicionales para los inversores, como el dólar estadounidense, los bonos del Tesoro y el oro, no han respondido de manera uniforme tras el inicio de nuevos conflictos geopolíticos. El mercado de granos, en particular, presenta comportamientos que desafían las explicaciones convencionales.
Una de las principales incógnitas es el alza en los precios de la soja en el mercado de Chicago en un momento en que ingresa una cosecha récord en Sudamérica, la principal región productora y exportadora mundial. Asimismo, llama la atención que los fondos de inversión mantengan una posición comprada en harina de soja cuando Argentina, el mayor exportador global de este producto, está por incorporar su producción al mercado.
Resulta complejo justificar el movimiento alcista de las cotizaciones internacionales de la soja con una oferta récord en camino. De igual modo, es llamativo que los valores de la oleaginosa no hayan superado los 500 dólares por tonelada, un nivel históricamente asociado a momentos en que el precio del petróleo supera los 100 dólares por barril, como ocurre en la actualidad.
La respuesta a estas paradojas no es sencilla. Los analistas señalan que la historia no siempre se repite y que, si bien herramientas como la inteligencia artificial son de gran ayuda, el análisis de escenarios futuros requiere un enfoque creativo y prudente, más que especulativo.
Con una tregua temporal en algunos focos de conflicto, la atención del mercado de granos podría volver a centrarse en los fundamentos. A corto plazo, el foco estará en el ingreso de la cosecha sudamericana y, posteriormente, en la evolución climática en el hemisferio norte, especialmente en Estados Unidos.
Los datos preliminares del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para la campaña 2026/27 muestran inventarios ajustados, lo que deja poco margen para imprevistos climáticos. Cabe recordar que, durante aproximadamente los últimos 14 años, las condiciones climáticas en las principales zonas productivas de EE.UU. han sido en general favorables. Sin embargo, esta «normalidad» podría verse alterada por nuevos desarrollos geopolíticos, manteniendo la incertidumbre en el mercado.
