Reid Wiseman, tripulante de la misión, compartió una reflexión personal tras su regreso a la Tierra, mientras expertos explican los efectos físicos de la ausencia de gravedad en el cuerpo humano.
Tras el aterrizaje de la cápsula Orión, una declaración de Reid Wiseman, uno de los astronautas de la misión Artemis II, quedó para el recuerdo. El astronauta destacó: «Solía pensar que tenía miedo a las alturas, pero ahora sé que a lo que realmente le tenía miedo era a la gravedad». Wiseman remarcó que su temor no estaba relacionado con la altitud, sino con la fuerza de gravedad que provoca la caída, una reflexión que subraya cómo la experiencia de la microgravedad transforma la percepción del peligro.
Uno de los factores clave que explica estos cambios es la ausencia de gravedad. En ese entorno, el cuerpo deja de funcionar como lo hace en la Tierra, generando múltiples consecuencias. «Van a perder muchísima fuerza muscular», advirtió el experto Tartaglione en diálogo con LN+, explicando que en apenas 10 días se puede sufrir una reducción de entre el 1% y el 2% de la masa muscular, especialmente en piernas y espalda. Además, señaló que también se produce una pérdida de densidad ósea similar a una osteoporosis acelerada, debido a la falta de carga sobre el esqueleto y la menor exposición a la vitamina D.
La travesía, que comenzó el 1 de abril, tuvo una duración total de 10 días. El objetivo principal fue validar sistemas fundamentales para futuras misiones tripuladas, como el soporte vital y la navegación en el espacio profundo. A diferencia de Artemis I, esta misión incluyó la presencia de astronautas durante todo el trayecto. Los datos obtenidos serán clave para las próximas etapas del programa, que prevé un nuevo alunizaje en los próximos años.
Los tripulantes de la cápsula Orión obtuvieron fotos inéditas del paisaje espacial y alcanzaron otro hito significativo: se convirtieron en los seres humanos que más se han adentrado en las profundidades del espacio, al superar el récord de 400.171 kilómetros establecido por la misión Apolo 13 hace más de medio siglo. La misión Artemis II ya se posiciona como uno de los hitos recientes más importantes, no solo por los avances científicos, sino también por su carga simbólica en la exploración espacial.
