El ministro Sergio Busso destacó el potencial del cultivo y la importancia de la coordinación para su desarrollo, en el marco de la inauguración de una nueva etapa de CADAF en San Francisco.
En la inauguración del galpón de la segunda etapa de CADAF en San Francisco, el ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, valoró los modelos de desarrollo que combinan inversión privada, escala productiva y logística favorable. «Estos modelos entusiasman. Sabemos que hay obstáculos, pero han encontrado en lugares como San Francisco un espacio para llevar adelante este esquema», señaló.
Busso enfatizó la necesidad de una estrategia común para el crecimiento de la alfalfa, un cultivo con fuerte proyección pero históricamente fragmentado. «La alfalfa tiene un crecimiento prácticamente infinito, pero había mucha dispersión. No existía un ámbito donde se articule lo público y lo privado», explicó. En ese sentido, destacó el rol de los espacios de articulación sectorial: «La Mesa es lo que nos moviliza a juntarnos y poder arrancar una organización público-privada, con una agenda consensuada».
El ministro también vinculó este proceso con políticas públicas provinciales, como el Plan de Igualdad Territorial (PIT), que desgrava impuestos para inversiones en zonas con menor desarrollo relativo. «Ya hay cuatro proyectos presentados vinculados a esta herramienta, lo que demuestra la visibilidad que están teniendo estas inversiones», detalló.
Busso subrayó un proceso de reconfiguración productiva en algunas zonas: «Hay regiones, como el sur de Córdoba, que en su momento fueron alfalferas, luego migraron hacia otras producciones y hoy están volviendo a esta actividad». Así, la alfalfa se reposiciona como una alternativa estratégica, tanto por su potencial exportador como por su capacidad para dinamizar economías regionales.
