La tos ferina, una enfermedad respiratoria grave especialmente en bebés, registra un repunte sostenido desde 2025. Las autoridades sanitarias vinculan el fenómeno a la caída en las coberturas de vacunación.
El número de casos de coqueluche, también conocida como tos ferina, ha vuelto a crecer en Argentina, encendiendo una señal de alerta entre infectólogos y autoridades sanitarias. Luego de varios años de baja circulación, la enfermedad mostró un repunte sostenido durante 2025 y mantiene la tendencia en las primeras semanas de 2026, según datos publicados en el Boletín Epidemiológico Nacional.
La coqueluche es una infección respiratoria altamente contagiosa que puede provocar cuadros graves, sobre todo en bebés menores de un año. El síntoma característico es una tos intensa y persistente, con accesos consecutivos que pueden derivar en falta de aire.
Los especialistas coinciden en que la principal herramienta para prevenirla es la vacunación. La vacuna que la previene, la triple bacteriana acelular, está incluida en el Calendario Nacional de Vacunación. Sin embargo, se advierte una caída en las coberturas: mientras lo ideal es superar el 95% de la población objetivo vacunada, la cobertura para la primera dosis ronda el 84% de los niños, y las dosis de refuerzo, en algunos casos, apenas alcanzan el 46%.
Durante 2025 se notificaron en el país 6830 casos sospechosos, de los cuales se confirmaron 1206, la cifra más alta desde 2020. Además, se reportaron 11 fallecimientos, todos en menores de dos años. En las primeras 11 semanas de 2026 ya se notificaron 824 casos sospechosos y se confirmaron 252.
Los casos confirmados durante 2025 se distribuyeron en 22 jurisdicciones, con mayor concentración en la región centro, especialmente en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires. También se destacó un brote en Tierra del Fuego. El grupo más afectado fue el de menores de un año, que concentró el 32,8% de los casos, con una incidencia particularmente alta en los bebés de hasta seis meses. Los datos de 2026 confirman ese patrón.
«Como hay menos gente que se vacuna, hay más población susceptible y eso hace que estas enfermedades vuelvan a aparecer. Es una enfermedad inmunoprevenible, se previene con vacuna», afirmó Natalia Chillo, directora coordinadora de Medicina preventiva del municipio de Tigre.
En Argentina, la vacuna se aplica a los 2, 4 y 6 meses, con refuerzos entre los 15 y 18 meses, a los 5 y a los 11 años. También está indicada para personas gestantes a partir de la semana 20 de embarazo, con el objetivo de proteger a los recién nacidos. La estrategia apunta a generar un «escudo» de protección alrededor de los lactantes, que son el grupo más vulnerable.
El fenómeno no es exclusivo de Argentina. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró en 2024 más de 941.000 casos, lo que representa un aumento significativo respecto del año anterior. En todo el continente americano también se observó un incremento marcado.
