Apretón monetario, dólar en calma

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El Banco Central refuerza el apretón monetario. La entidad opera en las “ruedas simultáneas” de BYMA para intervenir en las tasas de interés. Esta estrategia busca no utilizar operaciones REPO, que son más transparentes, y permite camuflar mejor los montos, dificultando la visibilidad del volumen de pesos absorbido. Esto contradice la idea inicial de que el costo del dinero era un precio endógeno, ya que en los hechos es definido por la autoridad monetaria.

Además, esta operatoria favorece a las agencias de liquidación y compensación (Alycs), que pueden tomar fondos en caución bursátil y colocarlos en las ruedas simultáneas del BCRA a tasas más elevadas, obteniendo un margen de ganancia. Esto implica un costo mayor para la autoridad monetaria y repercute en que el financiamiento a empresas y familias resulte más caro debido a las tasas elevadas. En cuanto a los precios de intervención, el REPO rinde alrededor de 58 % anual, la caución bursátil a un día está cerca del 47 % TNA, mientras que en las ruedas “simultáneas” del BYMA los bancos colocan pesos al BCRA a una tasa de aproximadamente 50 % TNA

De la mano de la política monetaria ultra-recesiva, en el mercado cambiario, el dólar oficial mayorista bajó hasta los 1.333 pesos, en una jornada marcada por oscilaciones y expectativa en la plaza financiera. El tipo de cambio minorista en el Banco Nación retrocedió 1,1 por ciento para cerrar en 1.345 pesos. Las tasas de interés superan en algunos casos el 80%.

Bonos y acciones

En el frente bursátil, los bonos en dólares ensayaron un rebote tras las fuertes caídas de los últimos días. Los Globales y Bonares operaron con alzas cercanas al 1 por ciento, aunque todavía acumulan retrocesos de entre 5 y 8 por ciento en el mes. La mejora también se reflejó en los ADRs que cotizan en Nueva York: Grupo Galicia avanzó 3,6 por ciento, YPF 2,9 y Telecom 2,2. En la Bolsa porteña, el S&P Merval sumó 1,1 por ciento y cerró en 2.018.000 puntos, recortando parte de las pérdidas de agosto que aún superan el 12.

El riesgo país subió levemente de 850 a 853 puntos, pero en apenas seis días hábiles trepó más de 150 unidades. El nivel actual refleja la desconfianza de los inversores, pese a los rebotes puntuales en bonos y acciones.

La intervención del Banco Central sobre las tasas se explica en lo sucedido en las últimas jornadas, cuando la autoridad monetaria empujó el rendimiento de las cauciones diarias hasta 86 por ciento anual, lo que permitió enfriar la demanda especulativa de divisas. “Se buscó disimular la magnitud de la asistencia con una maniobra que traslada la presión a las tasas, en lugar de mostrar el volumen de dólares vendidos”, indicaron en la plaza financiera.

Impacto

El movimiento no es neutro. El encarecimiento del fondeo impacta de lleno en las empresas, que vieron caer más del 50 por ciento las emisiones de obligaciones negociables en agosto respecto del mes anterior. En un escenario de costos financieros crecientes, las compañías reducen su acceso al crédito de mercado y enfrentan mayores dificultades para financiar capital de trabajo o proyectos de inversión. El efecto también se traslada a las familias a través de un crédito bancario más caro y limitado.

En paralelo, el ministro Luis Caputo ratificó que habrá un “reseteo” del esquema cambiario y de tasas a partir de noviembre. La definición alimentó especulaciones entre bancos y fondos de inversión sobre un eventual desarme de controles, aunque el funcionario evitó dar precisiones. Morgan Stanley, en un informe a clientes, anticipó que la corrección podría implicar una devaluación discreta y una baja posterior de tasas, pero advirtió que la operación conlleva riesgos elevados en un contexto de fragilidad política.

La volatilidad de los últimos días mostró los límites de la estrategia oficial. El dólar, las tasas y los bonos se mueven en un delicado equilibrio que depende de la capacidad del Gobierno para sostener expectativas hasta las elecciones. El uso de herramientas de corto plazo, como la suba forzada de tasas o el camuflaje de intervenciones, busca ganar tiempo, pero genera costos crecientes sobre el crédito y la producción.

Los rebotes en acciones y bonos contrastan con la tensión persistente en el frente cambiario y en el fondeo de empresas. La lectura predominante en la City es que el margen de maniobra se achica a medida que se acercan las definiciones políticas. Todo el tablero financiero se lee en clave electoral, con un telón de fondo de fragilidad estructural que condiciona tanto al Gobierno como a los inversores.

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